Reflexiva



Así como mi Quintín, después de correr y correr por las calles y las veredas, parece que ahora todo está un poco mas calmado, me pregunto si es que después de la tormenta viene la calma o simplemente me encuentro en el ojo del huracán.

Por ahora manteniendo el optimismo por las fiestas, pensando que tal vez el escándalo, que tal vez el trabajo permita hacerle zancadilla al horror; celosa por las preferencias, pero tratando de mantener la calma y la seguridad del deber cumplido.

Pensando si continuar o no, tal vez simplemente dejarme llevar a donde la vida quiera hacerlo, pocas veces lo he hecho, todo el tiempo he querido controlar, planificar, saltar obstáculos, superar... entonces la actitud de dejar pasar me suena extraña, me hace sentir inútil.

No sé si será consuelo, pero me quiero convencer que no es cansancio, o bueno en realidad son dos niveles en mi vida, que tienen que ver uno con el otro en la medida que soy yo misma, uno es el trabajo, que termino siendo yo, por toda la pasión que suelo imprimirle a todo, a absolutamente todo lo que hago, como me veo envuelta en un sinsentido que no me permite tomar aire y cuando puedo tomarlo estoy tan cansada que sólo quiero dormir y no pensar, ni reflexionar...

Tengo miedo del tiempo, que me atrape, muchas veces (la mayoría) he actuado previendo no arrepentirme después ... (en el tiempo) de no haber hecho, sin embargo, la vida te trae sorpresas tan inesperadas que es mejor seguirla viviendo en el presente, en un vertiginoso presente.

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